¿Se puede aprender a ser feliz?

La felicidad para muchos es un destino de un largo camino que termina muy lejos. Para otros en contra dicen que la felicidad es justamente el camino, ir disfrutando de las cosas incluso de los pequeños problemas que nos vamos encontrando por la vida.

Pero vayamos a la raíz del asunto; la felicidad. Primero si la describimos quizá encontraremos entonces lo que significa y podemos encontrar un punto en común entre toda la gente, o no.

felicidad

La definición de la felicidad según la RAE es la siguiente: “Estado de grata satisfacción espiritual y física”Ésta es la primera acepción de la palabra felicidad según la RAE. No obstante, la tercera es la siguiente: “Ausencia de inconvenientes o tropiezos” así que no nos está diciendo para nada lo mismo. En la primera acepción nos comenta que es un estado espiritual y físico de comodidad, satisfacción. En la segunda nos dice que es la ausencia de problemas.

Para muchos aquí erradica la problemática y la ambigüedad de la palabra felicidad. Para unos es llegar al estado de satisfacción personal como de autoreconocimiento de la faena bien hecha y del trabajo bien logrado. Para otros, quizá desde un prisma más pesimista o quizá más analista, lo ven como la ausencia de problemas.

Existen los terceros que piensan que los problemas son parte del camino, igual que la belleza de una rosa esta envuelta por las peligrosas espinas. Hay quiénes también ven la felicidad en las pequeñas cosas y que éstas son las que juntas crean grandes cosas que nos hacen felices. Todos esos que valoran mucho los pequeños gestos, un gracias, un buenos días o pasar un día entero con los amigos de la felicidad.

Entonces, visto lo visto seguimos con la pregunta que abría dicho debate. ¿Se puede aprender a ser feliz?

Hay estudios que empiezan hablando de la estructura social y familiar con la que nacemos, así que es muy difícil unificar la respuesta a esta pregunta para todo el mundo. Claro está que los entornos crean una gran mella en los cerebros de los usuarios. Así pues, si nos centramos en el mundo occidental la pregunta reside.

Sí que se puede enseñar a ser feliz. El truco es saber de qué pasta está hecha cada persona para ver donde se puede llegar, y qué es lo que le hace feliz y lo separaríamos así:

  • Te hace feliz el hecho de vivir, luchar, arriesgar y perder para volver a ganar?
  • o por el contrario ¿quieres una vida sin tropiezos ni inconvenientes?

Una vez analicemos todo ésto podremos ir hacia un camino u otro pensando qué es lo mejor en cada caso, puesto que todo el mundo está mentalmente estructurado de una forma distinta. Entonces llegamos a la conclusión que para enseñar a ser feliz a alguien primero debemos saber y conocer bien qué le pasa por la cabeza, y cuales son sus prioridades en tema de calidad personal.

Un comentario

  1. Victor Quesada 16 septiembre, 2016

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